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El uso del teléfono afecta a nuestras relaciones sociales, rutinas y comportamientos

¿Lo sabías? Seguro que lo has notado. El uso de los dispositivos nos hace privar de tiempo a nuestros seres queridos, y nos afecta y mucho en nuestras acciones a lo largo del día.

Resulta extraño salir de casa sin el teléfono móvil, convertido hoy en la práctica en una extensión del ser humano, incluso hay personas que no pueden sentirse desconectadas del mundo virtual y son como esclavas de ese dispositivo tecnológico, una adicción que se conoce como nomofobia.

Pese a no ser todavía un trastorno reconocido al no aparecer en los manuales de diagnóstico, es una realidad y hay investigaciones y profesionales como el psicólogo sanitario Christian Knappe que advierten de su existencia.

Algunos signos de esta adicción son los cambios en rutinas, como retrasar el sueño o comer rápido para coger el terminal. También alteraciones del comportamiento -al estar más irritable- e interferencias en la concentración y atención, además de modificaciones en la socialización al no interactuar con personas de alrededor y preferir hacerlo a través de la pantalla.

Christian Knappe ha señalado que las consecuencias psicológicas más comunes de la nomofobia son la ansiedad, la depresión o el aislamiento, «paradójicamente», porque se piensa que los móviles nos conectan con los demás, pero si se abandonan las relaciones cara a cara para hacerlo solo a través del terminal hay «un problema».

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